jueves, 28 de febrero de 2013

Crítica de la razón explicadora

 En efecto,sabemos que la explicación no es sólo
el instrumento embrutecedor de los pedagogos,
 sino  el propio lazo del orden social    



La explicación es el "arte de la distancia", entre el aprendiz y la materia a aprender, entre el aprender y el comprender: el secreto del explicador es presentarse como quien reduce estas distancias a su mínima expresión: Pero la lógica de la explicación, en verdad, amplia y no reduce distancias. En efecto, quien cree que enseñar se basa en explicar se ve llevado, por lo menos, a los siguientes problemas:   

  1. El argumento de la "tercera explicación" es regresión al infinitoLa explicación lleva a problemas lógicos -conceptuales. ¿Por qué alguien no sería capaz de entender un texto y si una explicación de ese mismo texto? ¿No sería siempre necesaria una nueva explicación que mediase entre el texto y la explicación anterior, así como la explicación pretende mediar entre el un texto y su lector? ¿En qué se legitima la capacidad de la primera explicación  de ser cualitativamente diferenciada del texto original para que alguien que, se supone, no puede comprender un texto inicial pueda comprender su explicación y no necesite de una nueva explicación que medie entre sí mismo y esta explicación? Así la lógica de la explicación no cierra, lleva a una regresión al infinito. Un defensor de la lógica de la explicación podría argumentar que puede comprenderse una explicación y no un texto simplemente "porque el texto es oscuro y la explicación lo aclara ". Pero, ¿por qué habría que suponerse que  lo que el texto dice y la explicación explica son una y la misma cosa?  ¿Cómo podrían serlo? ¿Cómo podríamos saberlo?
  1. El autoritarismo de la lógica de la explicación. El explicador- quien reduciría las distancias entre el texto y el aprendiz- es juez y parte de la explicación, el único que sabe y al mismo tiempo legitima su saber. Porque ¿qué es  lo que legitima este lugar de privilegio si no es algo que viene del propio explicador? ¿Qué otro juez  puede asegurar que la explicación  que la explicación explica lo que se supone que debe explicar y no otra cosa?  ¿Quién determina que la explicación en cuestión es preferible a otras explicaciones? De esta manera, sólo el recurso a la autoridad del explicador puede justificar una explicación. Alguien podría `pensar que se trata de una lógica solidaria, porque el explicador "estaría facilitando la vida del alumno". De esta forma ayudaría a alguien a entender una cuestión que no podría entender por sí mismo. Pero, ¿quién, sino el explicador puede asegurar que se trata de una "facilidad" y de una ayuda real?  Lo que ahora parece tan fácil, ¿es lo mismo que antes parecía tan difícil?   ¿Es una ayuda dar una explicación y no permitir  la propia comprensión?  ¿Cuáles valores , saberes  e ideas acompañan, silenciosamente, todas las explicaciones  cualesquiera sean los contenidos explicados ? 
  1. El problema de la productividad de las explicaciones.   La explicación se sostiene a si misma sin mostrar resultados que la justifiquen.En efecto, desde que instauradas en la pedagogía moderna, las explicaciones son cada vez más numerosas y sofisticadas: hay toda una serie de métodos y técnicas sobre cómo hacer comprender, cómo explicar mejor, cómo enseñar a aprender, cómo aprender a aprender. Explicaciones de explicaciones. Especialistas en explicar explicaciones. La lógica de la explicación es voraz y auto-reproductora. Cada vez se explica más sobre más. Sin embargo no hay una correspondiente mejora en la "comprensión". Así las críticas a las explicaciones dominantes sólo han servido para un refuerzo y sofisticación de la lógica de la explicación.. La infertilidad de las explicaciones no han servido para detener su crecimiento. Al contrario, lo ha impulsado. 
  1. El doble gesto oscurantista  de la pedagogía explicadora   Por una  parte, supone que con ella comienza el aprender del otro, se instituye a si misma en acto inaugural del aprendizaje. Por otro lado, la explicación cubre de un manto oscuridad todo lo que no puede explicar, aquello que queda oculto por detrás de cada explicación.  De esta manera, la explicación no explica  ni reconoce los límites de sí misma y crea la ilusión de máxima amplitud. 
  1. La relación de la explicación con la comprensión. La lógica de la explicación necesita de la incapacidad de comprensión y no a la inversa, como se supone corrientemente. No explicamos porque algunos son incapaces de comprender por sí mismos sino que es cuando explicamos que tenemos necesidad de suponer  que algunos son incapaces de comprender por sí mismos, para que la explicación no se vuelva inútil. La explicación vive de la incomprensión. También por eso, la explicación multiplica la incomprensión y no favorece la comprensión. Sin aquella no sobreviviría .De este modo, cuantas más explicaciones, más incomprensión.
  1. La lógica de la explicación y el embrutecimiento.  En un acto educativo hay dos voluntades y dos inteligencias, la de quien enseña y la de quien aprende . Cuando coinciden la voluntad y la inteligencia del aprendiz en someterse a la voluntad e inteligencia del profesor se produce el embrutecimiento.. en efecto, hay embrutecimiento cada vez que una inteligencia está subordinada a otra inteligencia o a algo externo a sí misma. Explicar algo a alguien es decirle que no puede entenderlo por sí mismo, es paralizar su pensamiento, dinamitar la confianza en su propia capacidad intelectual. Cuanto más sofisticado, conocedor y hábil el profesor, cuanto más deposita participación, placer y confianza en el aprendiz, más eficaz se torna el embrutecimiento. La emancipación es lo contrario del embrutecimiento: una inteligencia se emancipa cuando sólo se obedece a sí misma. Alguien podría suponer que Ranciêre confunde embrutecimiento con diálogo ; podría postularse que la lógica de la explicación sería compatible con una lógica dialógica , en la cuál profesor y alumno expondrían sus puntos de vista, acuerdos y desacuerdos, para discutirlos sin someterse éstos a aquéllos. Sin embargo creemos que esa lógica podría tener dos formas. En la primera, ese diálogo estaría limitado a las condiciones impuestas por la propia explicación: sólo podría cuestionarse lo que la explicación permite poner en cuestión ; en la segunda alternativa, el diálogo estaría abierto a cualquier cuestión, inclusive las propias explicaciones. En el primer caso, el propio diálogo se volvería portavoz enmascarado de la autoridad de la  explicación..En el segundo ¿ no llevaría tal diálogo a suprimir las explicaciones o, lo que se parece bastante, a que cada dialogante produzca su propia explicación? 
  1. La explicación y la superioridad e inferioridad de las inteligencias . La explicación divide a los seres humanos en sabios e ignorantes, maduros e inmaduros, capaces e incapaces, inteligentes y tontos, juzgadores y juzgados. Los primeros-explicadores-están tan sujetos al embrutecimiento como los segundos -aprendices de la explicación- , en tanto están condenados a una comunicación absoluta: la de hablarle a alguien que,en cuanto inferior, no puede entenderlos. La lógica de la explicación ayuda y potencia la desigualdad.  Cuantas más explicaciones, más superiores e inferiores; cuantas más explicaciones, superiores más superiores e inferiores más inferiores.
           Infancia entre Educación y Filosofía . Walter O Kohan  página 210

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